12.9.07

Cortemos las cadenas.

El título parece sacado del himno nacional argentino, pero en realidad me refiero a las cadenas de correo electrónico, o forwards. Las cadenas son creadas por gente sin autoestima ni respeto al prójimo que hacer perdurar el reenvío de un correo electrónico indefinidamente, utilizando como argumento de convencimiento la promesa de bienestar económico, amoroso o de salud; o amenazando al lector del correo de que en caso de no reenviar el mismo, sufrirá graves consecuencias. ¿Sabés qué? Eso es basura.

No te va a pasar nada si no reenvías ya mismo esa cadena que te promete una vida mejor y al mismo tiempo te amenaza con matarte y te muestra relatos “reales” de gente que fue víctima de esta cadena del mal. No te vas a morir si no la reenviás. Tu potencia sexual será la misma (para bien o para mal) y tu vida no se verá afectada en ninguna forma.

Ya sea una cadena de tono amenazante (“¡Envíalo en los próximos 10 minutos a todos tus contactos o sufre de hemorroides por el resto de tu vida!”), o espiritual (“La virgencita de Guadalupe te concederá 3 deseos si reenvías este mensaje de paz y amor a por lo menos 5 personas”). Sí, seguramente la virgencita se va a poner a contar cada correo y cada remitente y a ver a quién se lo enviamos. Es más, si alguno de nuestros contactos cambió de correo, podemos darnos por muertos.

Pensémoslo científicamente. Así como la posibilidad de que alguien que recibe una cadena y muere al día siguiente o a las horas de no reenviarla es posible (por un paro cardíaco, falla respiratoria, meteorito o rayo que le haya caido encima, etc), las probabilidades de que nada de esto ocurra son mucho mayores. Es decir, ¿cuántos miles de personas por segundo eliminan cadenas sin reenviarlas? ¿Están todos muertos? ¿Salió en la televisión? Ah, ah. No escuché nada sobre el tema. Creo que es justo asumir que aún si alguien muriera poco después de no reenviar una cadena, seria por pura casualidad, no por obra y gracia de un ente místico que resulta ser tan techno que analiza nuestras cuentas de correo y sabe si reenviamos o no un ridículo mail. En definitiva, reenviar cadenas es una idiotez sin fundamento científico que perjudica nuestra vida en un ínfimo grado, de acuerdo, pero molesta igualmente.

Ser cómplice de las cadenas es muy fácil, basta con reenviar esa basura a quien tengamos en la lista de contactos, pero ser parte de la solución es aún más sencilo: eliminar el correo y marcar como SPAM el remitente.

Cuando un amigo o conocido me envía una cadena le advierto “una cadena más y a SPAM te vás”, y si lo hace de nuevo lo marco como SPAM. Me da igual si es un amigo de toda la vida, una ex novia o el mismísimo Nek. A SPAM y chau. Si quieren que lea lo que mandan, no manden basura.